Desde Tenerife, Blog especializado en psicología infantil. Opiniones, investigaciones, curiosidades, consejos y todo lo relacionado con la psicología infantil.

jueves

¿HAY QUE ENSEÑAR A LOS NIÑOS A COMPARTIR, A SER GENEROSOS?

NO. Claro, esa es solo mi opinión, pero bajo mi punto de vista, no hay cosa que se pueda hacer, que sea peor para un crio que intentar educar algo, que SE APRENDE SOLO.
Esta entrada deriva de una tarde en el parque con mis hijos pequeños, y de otras ocasiones en las que me ha ocurrido lo mismo. Mi propia experiencia como padre junto con mi trabajo en clínica, con adultos que se sienten miserables por el simple hecho de reivindicar cosas justas para ellos mismos, han hecho que lleve a unir una serie de cuestiones que aparentemente no guardan relación, pero que bajo mi punto de vista si la tienen.
Ayer, estaba como les decía en el parque con mis hijos. La pequeña (dos años y meses) que es muy viva, se le cuela a un niño en el turno de un columpio, de forma descarada. El niño se enfada y claro, trata a su vez de pasar primero. Ya lo había conseguido, pero llega su mamá, y le dice "hay que saber compartir, dejala pasar a ella primero". Yo le digo, que no pasa nada, que así mi hija aprende a esperar, y que tal y como está la cosa, su hijo hace muy bien en reivindicar lo que es justo. Y la madre del niño me vuelve a repetir "no, tiene que aprender a ser generoso".
Esto, como les decía, coincide con otras experiencias que he tenido en los parques infantiles. La mas habitual es aquella en la que llega un niño con un flamante coche o muñeco, mi hijo o mi hija intentan jugar con el, pero el níño dueño del juguete, como es lógico, se niega. Siempre, siempre, llega el padre o la madre, que con mayor o menor énfasis le dicen al niño la misma cantinela "hay que ser generoso, tienes que prestárselo un momentiiiiiiito...", a veces se incluye un ¿amable? "eres malo...". En esos momentos veo en mi cabeza, como a la señora del principio se le cuela otra señora en el "super" o en el banco, y salta agriamente llamándole la atención sobre lo inapropiado, maleducado y egoista de su gesto. También me imagino, al padre generoso del parque, prestando su flamante coche nuevo, al primer individuo que osa pedirselo prestado, y como responde con un corte de mangas.
El resultado de tratar a un niño así, suele ser el que en la consulta de un psicólogo como yo, culpabilice a los demás de lo aprovechados que son, cuando en realidad la responsabilidad es suya, al no querer sentirse como un miserable egoista, cada vez que niega a los demás lo que le demandan, o reivindica lo que és legítimamene suyo.
¿Entonces, como pueden los niños aprender a ser generosos y convivir con los demás?. Como siempre la respuesta es sencilla: dejándolos en paz. El niño se va a dar cuenta, que cuando no comparte, los demás no comparten, y que cuando se sobrepasa los demás le riñen o le castigan. Así pues, aprenderán como aprenden todo, a base de experiencia, que es la madre de todas las ciencias, y en la que los padres y madres solo estorban. Y por supuesto, aprenden con el ejemplo que les damos.

3 comentarios:

Pedro dijo...

De acuerdo con tus observaciones Jesús. Yo también soy padre de esas edades y he comprobado como pedimos a nuestros hijos e hijas que hagan cosas que nosotros no haríamos y que si llegásemos a hacerlas nos tacharían de locos.

Creo que en los parques infantiles sobran padres y madres preocupados por sus hijos, por lo que dejar que resuelvan ellos sus diferencias con sus iguales me parece muy acertado. Esos si, sin dejar de tener en cuenta que aprenden de nosotros constantemente, por lo que no hay que olvidar "predicar con el ejemplo".

Saludos

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Hombre, el primer comentario de un compañero de profesión Canario. Muchas grácias por tu participación. Veo que también editas un blog. Me pasaré por ahí, a ver que tal. ¿Juegas al ajedrez? genial. En la tienda puse desde que empecé una buena sección de ajedrez, no creo que haya juguete o juego mejor que ese.
Un saludo.

Anónimo dijo...

No sé, este es un ejemplo concreto, sí es cierto que sobran padres en los columpios...Pero en otras situaciones...Entre hermanos o primos o amigos cercanos ¿no deben compartir sus juguetes para que el juego sea más divertido?
Por otro lado ¿a los 9 años y medio es igual que a los 4?
Creo que sí se les debe enseñar a compartir o por lo menos no se les debe enseñar a no hacerlo, y a ser antipáticos y desconfiados, ¿no?